Diferencia entre aceptación y resignación

 

Nuestra biología está programada para aferrarse a la vida. La supervivencia es lo más importante para seguir vivo y eso está grabado en cada una de nuestras células. Por eso nos cuesta tanto las pérdidas y el dejar soltar.

A menudo nos apegamos a un montón de cosas, personas, pensamientos, recuerdos, emociones, etc.

Soltar significa desapegarse de alguien o algo a lo que nos aferrábamos.

Soltar es aceptar la impermanencia de todas las cosas.

Soltar es aprender a confiar. Confiar en el proceso y saber que aquello que nos está ocurriendo es lo que tiene que pasar en nuestra vida para nuestra evolución, desarrollo y aprendizaje.

Ante cualquier situación que te produzca malestar analiza si puedes solucionarlo o cambiarlo, si así fuera, cámbialo y si no lo puedes cambiar la mejor opción para que no aparezca el sufrimiento es abrir el camino a la aceptación.

Aceptación y resignación

La aceptación va encaminada a la tolerancia de una situación. Permitir abrir nuevas puertas. Aceptar es abandonar una lucha y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría. O quizás permitir ser encontrado por esos caminos.

La resignación se produce cuando no toleramos una situación.  Las emociones negativas aparecen y creemos que no podemos mejorar nuestra vida. Se tiende a la lamentación y victimismo, se pierde la esperanza de poder mejorar en el futuro. La persona no se abre a nuevas posibilidades.

Cuando te resignas, tu cuerpo siente tensión, enfado y frustración. En tu mente aparece la queja y el victimismo.

Cuando aceptas, liberas tensión y empiezas a fluir.